El avance del proyecto Volta, que busca producir amoníaco verde a gran escala en Mejillones, fue uno de los principales temas abordados en Hyvolution Chile 2026. Durante el encuentro también se analizaron los costos, la infraestructura y las condiciones que requiere Chile para desarrollar una industria competitiva.
La instancia fue moderada por Ana María Ruz, directora ejecutiva del Comité Hidrógeno Verde, y contó con la participación de Ítalo Olivares, vp de Ingeniería y Desarrollo de MAE; Rodrigo De la Calle, gerente divisional de Prevención y Desarrollo Comercial de Achs; Pamela Delgado, executive director de Miga; Jorge Taboada, director ejecutivo de Solar Ammonia Chile SpA y vicepresidente de H2V Antofagasta; Rudolf Araneda, presidente del directorio de Gasmar y director ejecutivo de Green Fuels SpA; y Hans Vrijenhoef, CEO de Proton Ventures.
Durante el encuentro, Ítalo Olivares destacó el avance del proyecto Volta, iniciativa de MAE ubicada en Mejillones, Región de Antofagasta, que busca desarrollar producción de amoníaco a gran escala a partir de hidrógeno verde.
Según explicó, el proyecto contempla 12 etapas de desarrollo, cada una con una capacidad aproximada de 300.000 toneladas de amoníaco, e incorpora en su primera fase un parque fotovoltaico y una planta de transformación, con el objetivo de integrar la generación de energía renovable al proceso productivo.
El ejecutivo resaltó además las condiciones de Mejillones para albergar este tipo de iniciativas, debido a la disponibilidad de infraestructura portuaria, energética y de desalación, entre otros elementos necesarios para el desarrollo de la industria.
Economía circular
Uno de los aspectos destacados por Olivares fue la estrategia de economía circular asociada al proyecto Volta. En particular, resaltó que MAE ha trabajado en alternativas para reutilizar aguas que actualmente son descargadas en la bahía de Mejillones luego de un tratamiento primario.
De acuerdo con lo expuesto, la iniciativa busca aprovechar este recurso como insumo para la producción de hidrógeno, reduciendo la necesidad de utilizar nuevas fuentes de agua para el proceso.
“Nos motivó desde un comienzo incorporar elementos como la economía circular, aprovechando lo que existe y, sobre todo, escuchando a la comunidad”, planteó Olivares.
Además, el representante de MAE destacó el trabajo de relacionamiento comunitario desarrollado desde las primeras etapas del proyecto. Explicó que, antes de iniciar su participación en instancias públicas, la empresa buscó establecer contacto con juntas de vecinos, organizaciones sociales y autoridades locales de Mejillones.
A partir de este vínculo, agregó, la compañía ha impulsado iniciativas relacionadas con educación sobre energías renovables y ha apoyado actividades desarrolladas por estudiantes de la comuna, incluyendo la participación de un grupo de niñas en competencias de robótica.
Competitividad
Otro de los principales puntos abordados durante la jornada fue la necesidad de reducir los costos de producción para que el amoníaco verde pueda competir con alternativas convencionales.
Pamela Delgado, executive director de Miga, sostuvo que uno de los desafíos centrales para el desarrollo de esta industria es disminuir la incertidumbre asociada a aspectos tecnológicos, operacionales y de seguridad, factores que finalmente inciden en los costos de los proyectos.
La ejecutiva explicó que Miga desarrolla cinco líneas de investigación relacionadas con el amoníaco, entre ellas la síntesis de este producto, la obtención de hidrógeno a partir de amoníaco, el desarrollo de combustibles que utilicen directamente este energético y su integración en sistemas energéticos.
En este contexto, dijo que también será necesario impulsar nuevos usos del amoníaco, tanto como combustible como insumo para procesos industriales, con el objetivo de ampliar los mercados asociados a este energético.
La generación de demanda interna aparece como uno de los desafíos para una industria que, de acuerdo con lo planteado en el panel, tendrá una escala de producción que podría superar ampliamente el consumo nacional.
Infraestructura y logística
La necesidad de contar con infraestructura especializada también fue destacada por los panelistas. En particular, Rudolf Araneda, presidente del directorio de Gasmar y director ejecutivo de Green Fuels SpA, abordó el rol que podrían tener los terminales dedicados para reducir los costos asociados al almacenamiento, manejo y transporte del amoníaco.
El ejecutivo sostuvo que la distancia entre Chile y los principales mercados potenciales, como Japón, Corea y Europa, representa una desventaja que no puede ser eliminada, por lo que el país debe buscar eficiencias en otros componentes de la cadena logística.
En esa línea, planteó la conveniencia de avanzar hacia infraestructura de mayor escala y eventualmente de uso compartido, que permita generar economías de escala a medida que ingresen nuevos proyectos.
Araneda también destacó la importancia de que estas instalaciones consideren criterios de seguridad y especialización, dada la naturaleza del amoníaco y las características de su almacenamiento y transporte.
A su juicio, una infraestructura de estas características podría permitir disminuir costos logísticos, facilitar el ingreso de nuevos proyectos y mejorar la competitividad de la producción chilena frente a otros países.
Economía del nitrógeno
Por su parte, Hans Vrijenhoef, CEO de Proton Ventures, planteó que el desarrollo del amoníaco no debería limitarse a su comercialización como producto energético o a su exportación, sino que también podría abrir oportunidades para el desarrollo de nuevas industrias en Chile.
El CEO de Proton Ventures sostuvo que el país podría avanzar hacia una “economía del nitrógeno”, utilizando el amoníaco como materia prima para distintos procesos y productos de mayor valor agregado.
En este sentido, destacó que el desarrollo de nuevos negocios asociados al amoníaco permitiría ampliar el mercado y generar oportunidades industriales tanto en el norte como en otras zonas del país.
Los panelistas coincidieron en que el desarrollo de la industria requerirá no solo optimizar individualmente cada proyecto, sino también avanzar en infraestructura, coordinación entre actores, regulación y condiciones sistémicas que permitan mejorar la competitividad del sector.
En esta línea, también se destacó el desarrollo de iniciativas orientadas a impulsar un ecoparque industrial en la Región de Antofagasta, con apoyo de Corfo, cuyo objetivo es abordar brechas de coordinación y generar condiciones que favorezcan el desarrollo conjunto de los proyectos vinculados al hidrógeno y sus derivados.