
Una revisión estadística exhaustiva arroja que duplicar estas intervenciones puede sumar 49 días a cada evaluación.
Aunque la “permisología” se convirtió en un tema prioritario de la discusión sobre reactivación económica hace no mucho tiempo, los datos muestran que el fenómeno se viene incubando hace al menos seis años. Esto se puede constatar en una dimensión clave: la cantidad y el tipo de observaciones que reciben los proyectos durante su proceso de evaluación ambiental, por parte de las distintas reparticiones del Estado.
Si se revisa toda la información disponible en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) desde 2005 a la fecha, el universo total consta de más de 22.000 expedientes relacionados con el trámite de proyectos, donde la tendencia da cuenta de cómo la intervención de los distintos organismos públicos en el trámite de la calificación ambiental ha ido al alza en forma sostenida, en especial desde el 2019 en adelante (ver gráfico).
En concreto, un análisis estadístico de todos estos documentos, liderado por el exsuperintendente de Medio Ambiente (2019-2022) Cristóbal de la Maza, arroja que, si hasta 2009 había un promedio de 48,2 observaciones por expediente, el año pasado esa intensidad se elevó a 146 observaciones. Para procesar los datos, se utilizaron herramientas de inteligencia artificial que proporcionó Inzai Estudios.
Impacto en plazos
De la Maza, que actualmente se desempeña como académico de la Escuela de Ingeniería UC, remarca que a partir de 2019 se observa un “cambio bien brusco” en la intensidad de las observaciones. Este elemento, opina, habla de una menor confianza desde las distintas reparticiones del Estado hacia la autoridad ambiental, pero uno de los puntos clave es que termina ralentizando el sistema. “El tiempo final de tramitación no depende exclusivamente de las observaciones, pero este es un factor preponderante”, afirma.
Este análisis profundiza en esa materia. A partir de una muestra estadística de casi 6.000 expedientes, utilizaron un modelo de regresión para aislar el efecto específico del alza en las observaciones sobre los tiempos de tramitación. De ahí obtuvieron que, en la estimación más representativa, duplicar el total de observaciones para un proyecto podría significar 49 días adicionales de tramitación.
Si se trata, por ejemplo, del caso específico de un proyecto que enfrenta la evaluación a través de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) —típicamente obras de mayor envergadura—, duplicar las observaciones suma cerca de 240 días. “El promedio acá eran cerca de mil días, entonces es más o menos el 25%, son tiempos significativos. A través de esta lógica de las observaciones podríamos demorar incluso un año adicional el proyecto”, advierte De la Maza.
Este estudio también identifica cuáles son los servicios que incorporan más observaciones a un proyecto en evaluación. Quienes históricamente lideran con distancia son la Seremi de Salud y la Dirección General de Aguas, pero la intensidad de las solicitudes ha cambiado.
Hasta 2009, el 26,3% de las observaciones representaban una nueva exigencia técnica. Es decir, pedían ampliar o reexaminar un estudio, o presentar modelaciones o muestras distintas a las ya proporcionadas. El año pasado fueron el 38,6% del total.
“Incluso asumiendo que los titulares de proyectos cada vez han avanzado con presentar estudios más completos, los servicios a una tasa incremental dicen que no es suficiente”, asegura el experto UC.