Representantes del Gobierno, el Coordinador Eléctrico Nacional, la industria y la sociedad civil analizaron los desafíos para implementar la nueva hoja de ruta presentada por el Ministerio de Energía.
La implementación de la Ruta Energética 2026-2030 fue el foco de un panel de conversación realizado tras la presentación oficial de la estrategia del Ministerio de Energía, instancia que reunió a representantes del Gobierno, organismos técnicos, la industria y la sociedad civil para abordar los principales desafíos que enfrenta el sector en los próximos años.
La actividad fue moderada por Matilde Spoerer, jefa de la Unidad de Metodologías y Estándares de Participación y Asociatividad, de la División de Participación y Diálogo Social del Ministerio de Energía, quien destacó que la elaboración de la nueva hoja de ruta incorporó procesos de participación con equipos técnicos de la cartera, consejos de la sociedad civil y consultas ciudadanas, con el objetivo de construir una visión compartida para el desarrollo energético del país.
Durante la conversación, los participantes coincidieron en que uno de los principales desafíos será transformar los objetivos planteados en resultados concretos dentro del período 2026-2030.
Necesidad de coordinación y seguimiento
El subsecretario de Energía, Hugo Briones, mencionó que el principal reto será asegurar que la hoja de ruta no quede sólo como un documento programático, sino que se traduzca en acciones efectivas.
Para ello, enfatizó la importancia de fortalecer la coordinación entre el Ministerio de Energía, organismos sectoriales, otros ministerios, empresas y gobiernos locales. «La coordinación entre todos los actores es clave para poder abordar nuestros objetivos en el tiempo que tenemos planteado», afirmó.
Briones también destacó la necesidad de contar con mecanismos de seguimiento permanentes, liderazgo institucional y procesos más ágiles que permitan anticipar problemas, corregir desviaciones y adaptarse a eventuales obstáculos durante la implementación de los distintos ejes de la estrategia.
Desafíos en transmisión y operación del sistema
Desde el ámbito técnico, la vicepresidenta del Coordinador Eléctrico Nacional, Bernardita Espinoza, sostuvo que el sistema eléctrico enfrenta una creciente complejidad producto de la rápida incorporación de energías renovables, sistemas de almacenamiento y nuevos actores.
Según explicó, actualmente existen 862 empresas coordinadas por el organismo, cifra que refleja un aumento significativo respecto de una década atrás.
En ese contexto, identificó cuatro desafíos prioritarios para garantizar una transición energética segura: fortalecer el cumplimiento normativo, aumentar la seguridad y robustez de la red, mejorar la disponibilidad de información operativa en tiempo real y acelerar el desarrollo de infraestructura de transmisión.
Espinoza advirtió que el crecimiento del sistema eléctrico ha avanzado a una velocidad superior a la expansión de las redes de transmisión, situación que obliga a reforzar la planificación y anticipar las necesidades futuras asociadas a nuevas demandas energéticas y tecnologías emergentes.
Asimismo, planteó la necesidad de avanzar en ajustes regulatorios que permitan incorporar de mejor manera soluciones como los sistemas de almacenamiento, cuyo crecimiento ha sido uno de los fenómenos más relevantes del sector en los últimos años.
Señales para impulsar inversiones
Desde la perspectiva del sector privado, Andrés Romero, socio y director de Valgesta, valoró la definición de una hoja de ruta para orientar el desarrollo energético del país y sostuvo que la existencia de señales regulatorias claras contribuye a generar certidumbre para las inversiones.
Romero destacó el crecimiento que han experimentado las energías renovables en la última década y el fuerte desarrollo que está registrando actualmente el almacenamiento energético.
A su juicio, uno de los desafíos centrales será avanzar en la modernización del mercado eléctrico y acelerar la electrificación de los consumos, tanto en transporte como en calefacción residencial.
También planteó que mejorar la calidad del suministro y avanzar en inversiones en distribución eléctrica serán factores fundamentales para que los usuarios adopten nuevas tecnologías y aumente la confianza en el sistema. «El mercado necesita conocer cuál será la agenda regulatoria de los próximos años para poder acompañar la transición a la velocidad requerida», sostuvo.
Sociedad civil
Por su parte, el presidente del Consejo de la Sociedad Civil (COSOC) del Ministerio de Energía, Andrés Díaz, destacó la importancia de incorporar la participación ciudadana en el diseño y seguimiento de las políticas públicas del sector.
Desde la mirada de la sociedad civil, resaltó que una de las principales urgencias sigue siendo cerrar las brechas de acceso a la energía que aún existen en localidades aisladas y rezagadas del país.
Si bien Chile registra niveles de cobertura cercanos al 100%, dijo que detrás del porcentaje de hogares que aún no cuenta con acceso existen miles de familias que permanecen fuera de los beneficios del sistema energético.
Díaz agregó que, para la ciudadanía, una transición energética justa no sólo implica acceso universal, sino también tarifas razonables, calidad de suministro y mayor transparencia en la información que reciben los consumidores.
Asimismo, destacó que instancias como los Consejos de la Sociedad Civil pueden desempeñar un papel relevante en el monitoreo de los avances de la Ruta Energética y en la canalización de las inquietudes de las comunidades.
Cabe recordar que la conversación se desarrolló en el marco de la presentación de la Ruta Energética 2026-2030, estrategia que contempla seis ejes de acción orientados a mejorar la competitividad energética, fortalecer la seguridad del sistema, impulsar la transición energética, desarrollar infraestructura habilitante, promover inversiones y modernizar la institucionalidad del sector.