Ya fueron realizadas auditorías a las empresas que participan en la estrategia de economía circular para medir las acciones adoptadas respecto a la cuantificación, segregación y clasificación de sus desechos.
Para el sector construcción de Antofagasta es muy relevante hacer frente al problema de los de Residuos de Construcción y Demolición (RCD), dado que la capital regional produjo un total de 55 mil metros cúbicos de residuos en solo 18 meses en el 2023, y es una de las siete regiones que no cuenta con sitios de disposición legal para estos residuos.
Por ello en agosto de 2023 fue firmado el Acuerdo de Producción Limpia (APL) entre la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) Antofagasta, Gobierno Regional y 15 empresas con presencia en la Región de Antofagasta, todas, parte de la cadena de valor del sector tales como empresas inmobiliarias, constructoras, proveedoras y recicladoras.
El Acuerdo de Producción Limpia: Gestión de Residuos de la Construcción y Demolición (RCD) y Uso Eficiente del Agua, además de contar con el respaldo de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, perteneciente a Corfo, tiene cuatro metas.
Los objetivos son la Gestión de RCD y de agua, capacitación de trabajadores y desarrollo de competencias en nuevos profesionales, construcción de una hoja de ruta para la innovación en la industria regional y plan de trabajo para abordar la problemática de la falta de recintos de eliminación final y de la presencia de vertederos ilegales en las ciudades.
Durante el 2024 se realizaron auditorías en las empresas participantes por parte de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT), entidad que ha supervisado la implementación el APL en la región, y que permitió medir las acciones adoptadas por las empresas suscritas respecto a cuantificación, segregación y clasificación de sus residuos.
Economía circular
Marcela Torres Moraga, vicepresidenta de Gestión y Sostenibilidad CChC Antofagasta, manifestó que este acuerdo es un compromiso voluntario entre las empresas y el Gobierno que va más allá de los requisitos legales en materia medioambiental. Con esto las empresas no solo implementaron prácticas de economía circular, también hicieron más eficientes sus procesos productivos reduciendo sus residuos.
«Uno de los aprendizajes que nos deja este APL es que tenemos que tratar los RCD como recursos valiosos con el potencial de ser revalorizados, fomentando el reciclaje y la economía circular», precisó.
Agregó que «sin embargo, sigue siendo una preocupación lo que ocurre con los RCD que se producen a nivel domiciliario, ya sea por una construcción, ampliación o remodelación de una casa o departamento. Residuos que la mayoría de las veces terminan esparcidos en microbasurales por quebradas, o a un costado de la línea del tren, y que hoy es un gran problema en Antofagasta».
La directiva destacó que «el problema de la basura se enfrenta entre todos, por eso acciones que promueven el reciclaje, revalorización de los residuos y la economía circular desde la autoridad pública son necesarias, pero es importante que la comunidad, en su conjunto, lo asuma como un compromiso para hacer de Antofagasta una ciudad limpia”.
El gobernador regional de Antofagasta, Ricardo Díaz, manifestó que el APL del sector construcción representa un avance muy significativo para nuestra región. “Nosotros hemos sido claros en plantear que Antofagasta necesita modernizar sus estándares ambientales y avanzar hacia una economía circular real, especialmente en un rubro, que, en el caso de la ciudad de Antofagasta, genera cerca del 35% de los residuos sólidos”
Comentó que “este APL permite ordenar la cadena completa: desde el origen del residuo, su trazabilidad, transporte y disposición final, hasta su valorización. Para una ciudad con alta actividad inmobiliaria, obras públicas y ampliaciones industriales, esto significa menos impactos negativos en los barrios, menos transporte irregular de residuos y más control sobre escombros y materiales contaminantes.
“El APL es un paso fundamental, pero no puede resolver por sí solo la totalidad del problema de los microbasurales. Lo que sí hace es atacar una de sus principales causas: la disposición informal de residuos provenientes de faenas menores, remodelaciones, excavaciones y obras de pequeña escala, que hoy terminan siendo arrojados en nuestras quebradas o en zonas periféricas de centros urbanos”, enfatizó.
Sin embargo, “para resolver el problema de manera estructural (incluyendo la remediación definitiva del exvertedero La Chimba) necesitamos una estrategia integral y permanente, que también pase por mejorar la educación y la cultura de nuestros habitantes. Además, estamos liderando el «Estudio diagnóstico prevención, manejo y disposición de residuos de la construcción”, que nos ayudará a identificar sectores a nivel regional en donde disponer de estos lugares”, comentó Díaz.
Informe de cuantificación
La CChC advierte que con un periodo de implementación de poco más de dos años, ya está en la recta final de APL, y eso lo refleja el Informe de Cuantificación de Residuos de Construcción y Demolición y consumo de agua.
Los principales resultados (correspondiente a un año de análisis) establecen que el 30% de las instalaciones analizadas son de carácter temporal, específicamente obras de construcción, con una duración promedio de entre 1 y 3 años y el 70% corresponde a instalaciones permanentes, como plantas y fábricas, que tienen una duración permanente en el tiempo.
El volumen total de residuos cuantificados declarado por las 15 empresas y 16 instalaciones es de 42.228m³ equivalente a 4.797 toneladas.
Respecto del consumo de agua: El volumen total cuantificado de consumo de agua, basado en la muestra de 16 empresas y 17 instalaciones, asciende a aproximadamente a 277.347,22 m³. (El sector de la construcción en Chile consume aproximadamente el 7% de los recursos hídricos nacionales).
Los mayores niveles de consumo se registran en baños de personal, consumo de agua en obra por el personal, comedores, control de polución, preparación de morteros, y pruebas de instalaciones sanitarias.
Las conclusiones del informe detallan que la Región de Antofagasta enfrenta una falta de infraestructura adecuada para la gestión y valorización de RCD, existiendo solo un sitio de disposición final autorizado para la recepción de RCD (Rescon Antofagasta, en la comuna de Antofagasta).
Asimismo, se observa una alta demanda por la valorización de hormigón, hierro y aceros anualmente en instalaciones de carácter permanente, además de los residuos más comunes en las obras de construcción, como hormigón, residuos mezclados, madera y metales. Sin embargo, en la región no existen plantas de tratamiento o de reciclaje para ninguno de estos residuos, debiendo ser trasladados a Santiago.
Para revertir esta situación es necesaria la colaboración con entidades locales y asociaciones como la Asociación Nacional del Reciclaje (ANIR), lo que permitirá desarrollar proyectos que sean rentables y que mejoren la sostenibilidad ambiental. Implementar sistemas eficientes para la valorización de RCD no solo reduce significativamente los costos asociados a su eliminación y disposición final, sino que también se debe traducir en un retorno sobre la inversión a largo plazo, creando nuevos ecosistemas de mercado.