Aunque el país se ha consolidado como uno de los líderes regionales en energías renovables, expertos advierten que acelerar la modernización de la infraestructura eléctrica, agilizar permisos y fortalecer los sistemas de almacenamiento será clave para aprovechar plenamente el potencial del país y avanzar hacia las metas de descarbonización.
El crecimiento de las energías renovables está abriendo una nueva etapa para la transición energética en Chile. Más allá de aumentar la capacidad de generación limpia, el desafío ahora es adaptar la regulación, la infraestructura y la operación del sistema eléctrico para responder a una matriz cada vez más descentralizada, digitalizada y basada en fuentes variables como la energía solar y eólica.
La magnitud de este proceso se refleja en las inversiones del sector. Solo durante 2025, la cartera de proyectos energéticos que entraron en operación, superó los US$4.489 millones, según la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (Acera), cifra que representa un crecimiento de 80% respecto del año anterior. Este avance ha estado impulsado principalmente por proyectos solares y sistemas de almacenamiento, tecnologías que están redefiniendo el funcionamiento del sistema eléctrico nacional.
Sin embargo, el rápido despliegue de energías limpias también ha puesto en evidencia la necesidad de acelerar adecuaciones regulatorias y de infraestructura para acompañar esta transformación. Entre los principales desafíos figuran la expansión de las redes de transmisión, la agilización de los procesos de tramitación de proyectos, el fortalecimiento de las capacidades de almacenamiento y la actualización de marcos normativos que permitan integrar de manera eficiente la creciente generación renovable.
“Chile cuenta con condiciones excepcionales para liderar la transición energética a nivel regional, pero para materializar todo ese potencial es necesario avanzar de manera coordinada en infraestructura, regulación y digitalización. Actualmente, el desafío ya no es solamente generar más energía renovable, sino asegurar que esa energía pueda transportarse, gestionarse y utilizarse de forma eficiente en todo el sistema”, señaló Ignacio Ugalde, director de Power Systems para el Clúster Andino Sur en Schneider Electric.
La urgencia de abordar estas brechas se refleja en fenómenos como el vertimiento de energías renovables. De acuerdo con datos del Coordinador Eléctrico Nacional, entre enero y mayo de 2025, más de 2.150 GWh de energía renovable no pudieron ser aprovechados por el sistema debido principalmente a restricciones de transmisión y condiciones operacionales de la red. Tal cifra evidencia la creciente necesidad de fortalecer la infraestructura eléctrica y avanzar en soluciones que permitan una mejor integración de la generación renovable.
La creciente complejidad del sistema eléctrico está impulsando una evolución en la forma en que se gestionan las redes. Gracias a herramientas digitales avanzadas, es posible obtener una visión más precisa del comportamiento de la infraestructura, anticipar eventos operacionales y coordinar de manera más eficiente los distintos recursos energéticos que participan en el sistema.
“Para avanzar hacia una matriz energética más limpia y resiliente, es fundamental que las decisiones regulatorias vayan acompañadas de tecnologías que entreguen mayor visibilidad y capacidad de gestión sobre la red. La combinación entre infraestructura, almacenamiento y digitalización será clave para acelerar una transición energética sostenible y competitiva para el país”, concluye el ejecutivo, reafirmando que la capacidad de adaptar los marcos regulatorios al ritmo de la transformación tecnológica, determinará que Chile mantenga su liderazgo regional en materia energética.