«La transición energética y digital impulsada desde el Norte Global está trasladando sus costos ambientales y sociales hacia América Latina», afirmó Lucio Cuenca, director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, advirtiendo que Chile está incorporado «como proveedor de minerales y plataforma para centros de datos mediante desregulación, conflictos de interés y restricciones a la participación ciudadana».
Durante una audiencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington, organizaciones de Chile, México y Estados Unidos advirtieron que la rápida expansión de los centros de datos está trasladando hacia América Latina los costos ambientales y sociales de la inteligencia artificial y la economía digital.
Desde Chile, en representación del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA) y de Acción Cívica, Lucio Cuenca sostuvo que el territorio chileno ocupa «una posición estratégica en esta nueva geografía de acumulación», al ser proveedor de cobre, litio y tierras raras para la transición energética y tecnológica, y al mismo tiempo, «consolidándose» como plataforma para instalar grandes centros de datos.
«La transición energética y digital impulsada desde el Norte Global está trasladando sus costos ambientales y sociales hacia América Latina. Chile es incorporado como proveedor de minerales y plataforma para centros de datos mediante desregulación, conflictos de interés y restricciones a la participación ciudadana», afirmó el director de OLCA.
En este sentido, la presentación relacionó dos procesos que suelen abordarse por separado: el proyecto de tierras raras de Aclara Resources en Penco, Región del Biobío, y el Plan Nacional de Data Centers.
En Penco, las comunidades han resistido durante más de una década una iniciativa que acumuló 5 tramitaciones ambientales fallidas por sus impactos sobre esteros, bosque nativo y especies amenazadas, además de los riesgos vinculados a subproductos tóxicos y radiactivos.
Pese a ello, las nuevas autoridades ambientales aprobaron de forma unánime el primer proyecto de tierras raras del país.
En materia de infraestructura tecnológica, Chile alcanzó 37 centros de datos operativos en 2025. Desde OLCA cuestionaron la «alfombra roja» regulatoria que orienta a las empresas sobre terrenos, energía y conectividad, mientras abre la posibilidad de instalar estas infraestructuras sin una evaluación ambiental obligatoria.
«Al excluir proyectos del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, también se restringe el acceso a la información y la participación de las comunidades», recordaron desde el Observatorio.
Conflicto de intereses
En su presentación, Lucio Cuenca mencionó el caso de Aisén Etcheverry, exministra de Ciencia que lideró el Plan Nacional de Data Centers y antes fue gerenta de Políticas Públicas para el Cono Sur de Amazon Web Services.
«En 2023, la Contraloría determinó que debió abstenerse de integrar la comisión que evaluó las propuestas para constituir la Fundación Data Observatory, debido a que AWS era una de las participantes. Para OLCA, el caso evidencia los riesgos de la puerta giratoria y la falta de rendición de cuentas en las decisiones sobre infraestructura digital», puntualizó Cuenca.
En esa línea, de indicó que «los antecedentes reunidos por las organizaciones muestran un patrón común en torno a contratos sobre terrenos, agua y energía protegidos por cláusulas de confidencialidad; incentivos fiscales negociados sin escrutinio público; debilitamiento de las evaluaciones ambientales, y concentración de los impactos en comunidades indígenas, afrodescendientes y sectores que ya enfrentan contaminación, escasez hídrica y crisis climática».
Presentación de evidencia
Para Diana Baptista, investigadora del Observatorio Latinoamericano de Centros de Datos de México, la audiencia permitió presentar evidencia sobre «el modus operandi mediante el cual las grandes empresas tecnológicas y los gobiernos locales eluden la legislación ambiental para priorizar los centros de datos por encima de los derechos humanos de las comunidades».