Municipios de la Región Metropolitana avanzan en implementar políticas contra el cambio climático desde su rol como “primera línea de acción”

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  • Fuente: País Circular

Si bien las municipalidades llevan años desarrollando acciones de adaptación y mitigación -como planes de eficiencia hídrica y energética, economía circular y educación ambiental, entre otros-, esos esfuerzos se ven potenciados a partir de la creación de los Comités Regionales de Cambio Climático (CORECC) y la elaboración de planes de acción regionales y comunales. Para ahondar en sus compromisos en esta materia, sus avances y desafíos, así como el trabajo colaborativo que desarrollan, País Circular conversó con las alcaldesas de San Miguel y La Pintana, Carol Bown y Claudia Pizarro; y con el alcalde de El Bosque, Manuel Zúñiga, quien preside la asociación de municipios MSUR, entidad que forma parte del CORECC de la región de Santiago.

Pérdida de biodiversidad, escasez hídrica, olas de calor, lluvias intensas en poco tiempo y derretimiento de glaciares, son algunos efectos de la crisis climática a nivel planetario, que azota fuertemente a Chile. Para hacer frente a esta situación, el país cuenta desde 2022 con la Ley Marco de Cambio Climático (Ley 21.455), norma que -entre otras medidas- mandató la creación de los Comités Regionales de Cambio Climático (CORECC), con el objetivo de descentralizar la gestión ambiental. Para impulsar y fortalecer acciones en los territorios, los CORECC promueven la elaboración e implementación, a nivel regional y comunal, de políticas, planes e instrumentos de adaptación y mitigación a la crisis climática.

Es el caso del Plan de Acción Regional de Cambio Climático (PARCC-RM), que contempla seis lineamientos estratégicos: Riesgos por efectos del cambio climático; Conservación de ecosistemas y biodiversidad; Gestión integrada de recursos hídricos; Eficiencia energética; Gobernanza y fortalecimiento institucional; y Economía circular y residuos. Este plan, que se actualiza cada cinco años, considera 89 acciones climáticas a implementar en un horizonte de 10 años.

Los Comités Regionales de Cambio Climático están integrados por el Gobernador Regional, el Delegado Presidencial Regional, los Seremis de los ministerios competentes, representantes de la sociedad civil, representantes municipales y/o asociaciones de municipios. Estos últimos juegan un rol fundamental, al participar de los procesos de planificación e implementación territorial de los planes de gobernanza climática.

Hace tres meses, en su sesión de abril, el Comité Regional de Cambio Climático de la Región Metropolitana (CORECC-RM) eligió a los y las representantes de las municipalidades y de asociaciones municipales que integrarán la instancia hasta diciembre de 2028.

Como asociación de municipalidades fue escogida MSUR, en consideración a que reúne la mayor cantidad de municipalidades de la región: 35 comunas urbanas, rurales y semi rurales del sector sur. El alcalde de El Bosque, Manuel Zúñiga, en su calidad de presidente de MSUR, representa a la asociación en el CORECC.

Entre los 9 ediles elegidos está Claudia Pizarro, alcaldesa de La Pintana, comuna reconocida por el exitoso trabajo que realiza, hace más de 20 años, en la gestión de los residuos orgánicos, fracción que representa casi el 60% de los residuos domiciliarios en Chile y principal causa de las emisiones de metano en los rellenos sanitarios.

Para conocer cómo se comprometen los municipios en la acción climática, País Circular conversó con Manuel Zúñiga, Claudia Pizarro y Carol Bown, alcaldesa de San Miguel, municipio que forma parte de MSUR -al igual que La Pintana- y que ha concretado múltiples avances en políticas de adaptación y mitigación del cambio climático.

“Los municipios somos la primera línea de la acción climática”, subraya la alcaldesa de San Miguel, Carol Bown, y añade: “Somos quienes estamos más cerca de las comunidades y gestionamos los espacios públicos, las áreas verdes, los residuos, la educación ambiental, la respuesta ante emergencias, y muchas de las condiciones que inciden directamente en la calidad de vida de las personas”.

“Desde San Miguel entendemos que el cambio climático es también un desafío de justicia ambiental, porque sus impactos afectan con mayor fuerza a quienes tienen menos herramientas para adaptarse. Por eso, el rol municipal es traducir las metas nacionales y regionales en acciones concretas en los barrios, con participación ciudadana, enfoque territorial y responsabilidad intergeneracional”, agrega Bown.

En esa línea, Claudia Pizarro, alcaldesa de La Pintana, comenta que “el cambio climático no es una discusión teórica, sino un fenómeno concreto que está potenciado por la desigualdad territorial de la ciudad. Lo observamos, por ejemplo, en la diferencia de metros cuadrados de áreas verdes por habitante, dependiendo de la comuna donde se vive. El cambio climático golpea con más fuerza donde hay menos árboles, más microbasurales, viviendas peor aisladas y hacinadas, menor infraestructura verde y menos recursos municipales”.

Si bien coincide en el diagnóstico, el alcalde de El Bosque y presidente de MSUR, Manuel Zúñiga, plantea que “muchos ya estamos tratando de construir ciudades más verdes, amigables, sustentables y justas. Todos mis colegas, de una u otra manera, han ido aportando a frenar los impactos del cambio climático, que es un tema que pesa porque, además, cualquier política pública, si no va acompañada de recursos, ya sabemos que no funciona”.

“Entendemos que el cambio climático es también un desafío de justicia ambiental, porque sus impactos afectan con mayor fuerza a quienes tienen menos herramientas para adaptarse”, sentenció Carol Bown, alcaldesa de San Miguel.

Plan de acción a escala local

Junto a los Planes de Acción Regionales, otro de los instrumentos instruidos por la Ley Marco de Cambio Climático son los Planes de Acción Comunal de Cambio Climático (PACCC), donde cada municipio establece un programa con medidas de mitigación y adaptación basadas en su realidad territorial.

Carol Bown cuenta que el Plan de Acción Comunal de Cambio Climático de San Miguel fue aprobado hace un mes -el 9 de junio- por el Concejo Municipal y actualmente se encuentra en proceso de decreto alcaldicio. “Este plan constituye la hoja de ruta comunal para avanzar en mitigación y adaptación, con medidas concretas en los ejes de agua, energía, salud, ecosistemas y biodiversidad, cultura e identidad, economía circular y gestión de residuos, transporte y movilidad, gestión del riesgo de desastres, y gobernanza climática”.

“Nuestro compromiso es participar activamente en la implementación de la acción climática regional desde la realidad local de San Miguel. Durante las sesiones del CORECC RM de marzo y abril de este año se reforzó la necesidad de una coordinación interinstitucional para dar cumplimiento al Plan de Acción Regional de Cambio Climático, especialmente considerando que cada cartera y servicio tiene compromisos sectoriales asociados. Desde San Miguel, ese compromiso se expresa en contar con un PACCC aprobado y alineado con los lineamientos estratégicos regionales”, declara la autoridad.

Por su parte, Manuel Zúñiga afirma que en El Bosque “nuestro Plan de Acción Comunal de Cambio Climático ya fue aprobado por el Consejo Municipal y liderado por nuestros equipos profesionales, que se desplegaron por el territorio para conversar con los vecinos”.

“Este plan nos permite tener una opinión referente a cómo, desde nuestra comuna, podemos contribuir efectivamente a este proceso. Porque no queremos ser un mero espectador; queremos colaborar con propuestas y eso significa aportar desde nuestro espacio y experiencia, con las cosas que hemos ido haciendo para contribuir a que nuestra estrategia sea más eficiente”, recalca el alcalde de El Bosque.

En tanto, si bien La Pintana se encuentra elaborando su PACCC, Claudia Pizarro destaca que “nuestro compromiso es que la comuna no mire esta discusión desde afuera. En concordancia con la Hoja de Ruta para un Chile Circular al 2040, que establece que el PARCC-RM trabaja con medidas y acciones climáticas con un horizonte de 10 años, La Pintana tiene una experiencia probada en valorización de residuos orgánicos y en convertirlos en algo que aporta al medioambiente, embellece y mejora el entorno para nuestros vecinos. Finalmente, esos residuos se convierten en más y mejores áreas verdes. Nuestro compromiso es llevar esa experiencia al trabajo regional, pero también exigir apoyo técnico y financiamiento para que las comunas de menos recursos no se queden atrás”.

“No queremos ser un mero espectador; queremos colaborar con propuestas y eso significa aportar desde nuestro espacio y experiencia, con las cosas que hemos ido haciendo para contribuir a que nuestra estrategia sea más eficiente” adujo Manuel Zúñiga, alcalde de El Bosque.

Acciones de adaptación y mitigación

Es así como, a partir de los Planes de Acción Comunal, pero también desde mucho antes, las alcaldías hacen notables esfuerzos para contrarrestar los efectos de la crisis climática. Para Manuel Zúñiga, de El Bosque, la educación ambiental es un eje fundamental. Por lo mismo, entre las principales iniciativas de su comuna, destaca la inauguración de un vivero municipal de 1.500 metros cuadrados, donde se ofrecen visitas guiadas y talleres, entre otras instancias para fomentar la educación a la comunidad.

En relación a gestión hídrica, el también presidente de MSUR subraya el exitoso caso de una escuela que reutiliza aguas grises tratadas en su huerto. “También empezamos a implementar un paisajismo muy interesante, que tiene que ver con el trabajo del sustrato del suelo para poder ahorrar agua. Así que armamos jardines de lluvia y funcionan muy bien”.

En temas de energía, relata que cambiaron el parque lumínico desde ampolletas de sodio a luz LED, lo que les permite ahorrar energía, mejorar la calidad del servicio y reducir el monto de las cuentas. También están adoptando la electromovilidad, con tres buses y cinco autos eléctricos, lo que se traduce en un ahorro significativo de combustible y la reducción de la huella de carbono.

En el caso de San Miguel, sus principales iniciativas en adaptación al cambio climático se relacionan con gestión hídrica, salud climática, infraestructura verde, arbolado urbano, refugios climáticos, gestión del riesgo de desastres y planificación territorial. “Destacan la elaboración de una ordenanza hídrica, la implementación del Plan de Acción Hídrico Comunal, sistemas de eficiencia hídrica para riego de áreas verdes, recuperación de aguas lluvias, catastro del arbolado urbano, soluciones basadas en la naturaleza y protocolos ante eventos climáticos extremos”, expone Carol Bown.

“En mitigación, el municipio proyecta fortalecer la eficiencia energética en infraestructura municipal y sistemas fotovoltaicos, la incorporación de criterios energéticos en compras y proyectos municipales, así como impulsar la movilidad sostenible y desarrollo de ciclovías. En residuos y economía circular, San Miguel cuenta con una trayectoria de trabajo en reciclaje domiciliario, comunitario, dependencias municipales, puntos verdes y educación ambiental”.

“El PACCC permitirá fortalecer esta línea mediante una ordenanza comunal de residuos y economía circular, programas educativos, fortalecimiento del reciclaje domiciliario y comunitario, desarrollo de puntos limpios y promoción de economía circular en ferias, comercios y establecimientos comunales”, detalla la alcaldesa.

Claudia Pizarro subraya que en La Pintana “tenemos una línea histórica en gestión de residuos orgánicos, con ecotrincheras, compostaje y separación en origen, que incluso ha llamado la atención de la comunidad internacional. Eso ayuda a reducir los residuos que llegan a disposición final y, por lo tanto, las emisiones asociadas a la basura. Además, nos permite recuperar y enriquecer áreas verdes”.

“La Pintana es pionera en valorización de residuos orgánicos con el Programa de Separación de Vegetales en Origen, iniciado en 2005. Gracias a convenios con organizaciones internacionales, creatividad y un trabajo continuo, hemos llegado a procesar de 8 a 15 toneladas de residuos diarios y damos cobertura a casi toda La Pintana. Es un tremendo logro, considerando que manejamos recursos infinitamente inferiores a los de otras comunas”, resalta la autoridad.

“En gestión hídrica, el desafío es mayor: necesitamos más inversión, asistencia técnica y proyectos que permitan adaptar la comuna a sequías, olas de calor y eventos extremos. En eficiencia energética y educación ambiental, hay experiencias que se deben seguir fortaleciendo”, afirma Claudia Pizarro.

“Tenemos una línea histórica en gestión de residuos orgánicos, con ecotrincheras, compostaje y separación en origen, que incluso ha llamado la atención de la comunidad internacional. Eso ayuda a reducir los residuos que llegan a disposición final y, por lo tanto, las emisiones asociadas a la basura”, planteó Claudia Pizarro, alcaldesa de La Pintana.

Obstáculos y retos pendientes

Por otra parte, los municipios enfrentan diversas dificultades, necesidades o limitaciones para implementar las medidas climáticas, de acuerdo a la realidad de cada uno. Carol Bown identifica brechas técnicas, financieras e institucionales. “En lo técnico, los municipios necesitamos fortalecer catastros, diagnósticos, inventarios de gases de efecto invernadero, sistemas de monitoreo, indicadores y capacidades internas para formular, ejecutar y evaluar proyectos climáticos”.

“En lo financiero, muchas medidas requieren inversión sostenida, especialmente infraestructura verde, eficiencia energética, sistemas de riego eficiente, recuperación de aguas lluvias, refugios climáticos, puntos limpios, reciclaje y mejoramiento de espacios públicos. Y en lo normativo e institucional, necesitamos actualizar ordenanzas, fortalecer protocolos interdepartamentales y contar con mayor articulación entre los distintos niveles del Estado. La Ley Marco entrega una base importante, pero su implementación requiere recursos, asistencia técnica y coordinación permanente”, asevera la alcaldesa de San Miguel.

Manuel Zúñiga pone el énfasis en los temas presupuestarios: “Todas las Direcciones de Desarrollo de Medio Ambiente en los municipios carecen muchas veces de recursos para poder implementar políticas que sean más consistentes. Es una de las limitaciones, porque todos los municipios tienen presupuestos muy distintos. Algunos tienen muchos recursos y otros no los tenemos. Entonces, las postulaciones a proyectos a veces se tornan una competencia que es bien compleja”.

“Una segunda limitación, más allá de los equipos técnicos, que son muy importantes, tiene que ver con la formación.  Estamos capacitando permanentemente a nuestros dirigentes, pero siempre falta capacitación, falta entusiasmar y seducir más en los temas ambientales”, plantea el presidente de la asociación de municipios MSUR.

Pero aún más tajante en su reflexión es la edil de La Pintana. “A los municipios se nos exige cada vez más en todos los ámbitos. Pero, en especial en temas medioambientales, se legisla sin considerar el financiamiento para implementar o hacer cumplir esas nuevas responsabilidades que tenemos que asumir. Las comunas populares no pueden enfrentar solas la adaptación climática, la gestión de residuos, el arbolado urbano o la eficiencia energética”.

“Esa falta de recursos también se traduce en brechas técnicas, porque nos cuesta más contar con equipos especializados, datos, maquinaria, infraestructura y apoyo permanente. Y hay brechas normativas: se requieren reglas más claras para enfrentar la basura ilegal, fortalecer la fiscalización y asegurar que la economía circular no dependa solo de la voluntad de cada municipio”.

“La acción climática debe tener justicia territorial. No puede ser que las comunas con menos recursos sean las que más sufran los efectos del cambio climático y las que menos apoyo reciban para enfrentarlo”, apunta Claudia Pizarro.

“En lo normativo e institucional, necesitamos actualizar ordenanzas, fortalecer protocolos interdepartamentales y contar con mayor articulación entre los distintos niveles del Estado”, dijo Carol Bown, alcaldesa de San Miguel.

Trabajo mancomunado

Fortalecer la resiliencia frente al cambio climático requiere compromisos desde los distintos niveles. Por lo mismo, los ediles destacan que la coordinación entre las instituciones, así como el trabajo con la comunidad, resulta esencial para avanzar en los planes mencionados.

“La crisis climática no se resuelve desde una sola institución. Requiere articulación entre municipios, Gobierno Regional, ministerios, servicios públicos, asociaciones municipales como MSUR, organizaciones comunitarias, establecimientos educacionales, academia, empresas y ciudadanía. En las sesiones del CORECC se ha relevado que este espacio debe funcionar como un foro de trabajo intersectorial, coordinado, cooperativo y con enfoque territorial”, comenta Carol Bown.

La mención de Bown sobre MSUR no es casual, por cuanto la asociación opera como gestora de la Ley REP y, desde ese lugar, ha asumido un rol relevante de articulador entre los distintos actores del ecosistema de gestión de residuos. Además, la organización está ampliando su rol hacia la promoción de medidas concretas de mitigación, adaptación y resiliencia climática, razón por la cual ha participado en los procesos de planificación y gobernanza climática regional, especialmente a través de su colaboración con los municipios socios y su aporte a la implementación del Plan de Acción Regional de Cambio Climático de la Región Metropolitana (PARCC-RM),

La colaboración también es subrayada por Claudia Pizarro, quien cuenta que, hace unas semanas, La Pintana “fue invitada a exponer en el Seminario de Residuos y Recursos, organizado por la Municipalidad de Castro (región de Los Lagos). Y eso habla de nuestro interés en la educación ambiental y en la colaboración entre municipios, pero sin olvidar que la educación debe estar presente también en los barrios, las organizaciones sociales y las escuelas. Es el único camino para generar conciencia y proteger el planeta”.

En tanto, Manuel Zúñiga enfatiza el rol que juegan los vecinos al momento de implementar estas políticas: “Conocen su barrio mejor que nadie. Por lo tanto, saben perfectamente dónde hay que hacer las cosas”.

“Las personas se entusiasman, por ejemplo, al plantar árboles colectivamente, que es una de las cosas que hacemos. Cuando plantamos árboles, lo hacemos todos; no lo hace solo la autoridad, sino que los vecinos, las familias, los niños, las escuelas. Y motivamos para que así sea. Además, que los niños son los más colaboradores y que más se preocupan de que las cosas estén bien, que se planten árboles, que no se bote la basura en cualquier lugar. De verdad que ellos son un aliado súper importante”, recalca el alcalde de El Bosque.