Opinión: “Reciclaje de aluminio: motor financiero que debemos recuperar” por Tamires Silvestre, directora de Sustentabilidad de Ball América del Sur, y Mayling Yuen, Directora de La Ciudad Posible

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  • Fuente: País Circular

“Esta baja tasa de reciclaje responde a la desarticulación comercial y a la falta de puntos de acopio seguros, pero principalmente a que la normativa actual tiene un punto ciego que hace invisible el reciclaje que ya ocurre en el día a día. La Ley REP es una herramienta adecuada, pero requiere ajustes específicos en sus decretos para reconocer e incorporar la cadena que ya existe en el territorio, permitiendo que el incentivo económico llegue de manera efectiva a los gestores locales y recicladores de base”.

La implementación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) representa una gran oportunidad para acelerar la transición hacia modelos sostenibles. Pero para que este ecosistema funcione, se requiere una mirada integral: cada material —desde el vidrio y el cartón hasta los plásticos— cumple un rol fundamental en la cadena de valor del reciclaje. El desafío no es hacerlos competir, sino identificar sus fortalezas para optimizar el sistema. En ese mapa, el aluminio posee ventajas estratégicas únicas.

De acuerdo con proyectos piloto liderados por La Ciudad Posible en el 2025, este material representa entre el 2% y el 6% del peso en una ruta de recolección de residuos; sin embargo, su valor comercial puede llegar a cubrir cerca del 50% de los costos operativos de los recicladores. Es un motor financiero que, al ser recolectado eficientemente, ayuda a sostener y dar viabilidad económica a las rutas que recogen todos los demás materiales.

A pesar de este valor y de que el aluminio puede reciclarse múltiples veces sin perder calidad, Chile enfrenta una brecha importante. Mientras que en Brasil las tasas de recuperación de latas son cercanas al 95%, y en Argentina y Paraguay promedian entre el 80% y el 90%, nuestro país registró apenas un 36% en la última medición de la Asociación Nacional de la Industria del Reciclaje (ANIR). El restante 64% termina en vertederos o en el medioambiente.

Esta baja tasa de reciclaje responde a la desarticulación comercial y a la falta de puntos de acopio seguros, pero principalmente a que la normativa actual tiene un punto ciego que hace invisible el reciclaje que ya ocurre en el día a día. La Ley REP es una herramienta adecuada, pero requiere ajustes específicos en sus decretos para reconocer e incorporar la cadena que ya existe en el territorio, permitiendo que el incentivo económico llegue de manera efectiva a los gestores locales y recicladores de base.

Esta semana lanzamos la primera Hoja de Ruta para el Reciclaje de Aluminio en Chile 2027-2030, la cual, a través de una gobernanza multisectorial, apunta a resolver estas brechas desde la colaboración y articulación de acciones. Los desafíos ambientales complejos exigen un trabajo conjunto entre la industria, el sector público y las comunidades. Poner en valor el aluminio es comprender que cada lata recuperada ahorra cerca del 95% de la energía necesaria para producir aluminio primario, disminuye la extracción de recursos y fortalece a toda la red de reciclaje del país. Perfeccionar sus incentivos es una de las decisiones más efectivas para robustecer el sistema completo.