Entre el 24 y el 29 de abril próximos, Santa Marta será sede de este primer encuentro, organizado por los gobiernos de Colombia y Países Bajos, el que espera reunir a las delegaciones de más de 50 países. También, abordará la transición más allá de los combustibles fósiles como un proceso complejo que trasciende del cambio tecnológico en los sistemas energéticos.
Desde este 24 de abril, las delegaciones de más de 50 países se darán cita en Santa Marta (Colombia) para participar en la primera “Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles”, un encuentro de alto nivel organizado por los gobiernos de Colombia y Países Bajos.
Este encuentro reunirá a gobiernos, actores subnacionales, el mundo académico, pueblos indígenas, afrodescendientes, y comunidades locales, la sociedad civil, los trabajadores, el sector privado y otros actores clave en diferentes etapas de la transición, con el fin de fortalecer una visión compartida y generar insumos concretos que respondan a la urgencia climática y a los principios de justicia social y equidad.
Además, el espacio representa una oportunidad estratégica para abordar una de las principales presiones ambientales que enfrentan los ecosistemas en el mundo y para reforzar el liderazgo regional en la agenda climática. Este evento incluirá sesiones de diálogo multiactor y un segmento político de alto nivel en el que los gobiernos podrán compartir perspectivas y contribuir a las discusiones sobre la transición energética. El objetivo es crear una plataforma de implementación para países y actores con voluntad política de transitar más allá de los combustibles fósiles a través de una Coalición de Países Comprometidos (Coalition of the Willing).
¿Qué temas se discutirán en Santa Marta?
La conferencia abordará la transición más allá de los combustibles fósiles como un proceso complejo que trasciende del cambio tecnológico en los sistemas energéticos. Su foco se centrará en cómo los países pueden gestionar la eliminación progresiva de su dependencia de los combustibles fósiles, teniendo en cuenta las implicaciones fiscales, económicas, ambientales y sociales con miras a tener una soberanía energética y evitar un nuevo extractivismo.
Asimismo, se discutirán las transformaciones necesarias en la oferta y la demanda de energía, incluyendo el papel de las energías renovables, la eficiencia energética, la electrificación de la demanda, la eliminación progresiva de los subsidios a los combustibles fósiles y el acceso equitativo a la energía limpia, entre otros.
Actualmente, la producción y el uso de combustibles fósiles siguen siendo incompatibles con el objetivo climático global de mantener el aumento de la temperatura media por debajo de los 1.5°C, lo que genera no solo riesgos ambientales, sino también riesgos económicos asociados a dependencia fiscal y vulnerabilidad a cambios volátiles en los mercados energéticos.
Finalmente, la conferencia abordará la necesidad de fortalecer la cooperación internacional, no solo en términos de financiamiento y transferencia de tecnología, sino que también en la identificación de las condiciones habilitantes que permitan a los países implementar la transición de manera viable, entre otras. Esto incluye reconocer que los desafíos y los puntos de partida difieren entre los países, y que las soluciones deben adaptarse a los distintos contextos nacionales.
De Belem a Santa Marta
En la COP30 de Belém (Brasil), la transición lejos de los combustibles fósiles fue uno de los temas centrales. Más de 80 países respaldaron la propuesta de avanzar en una hoja de ruta internacional para acelerar este cambio de manera justa y ordenada. Sin embargo, no hubo acuerdo para que esa propuesta quedara reflejada en el resultado oficial de la COP. El debate mostró avances en voluntad política, pero también diferencias importantes sobre las responsabilidades, los tiempos y los medios para llevar adelante esta transición.
Ante esta falta de consenso, la Presidencia brasileña de la COP30 anunció durante la misma cumbre una hoja de ruta sobre la transición lejos de los combustibles fósiles. Se trata de un proceso político que avanza en 2026 mediante diálogos con gobiernos, países productores y consumidores, trabajadores, sector privado, academia y sociedad civil, con el objetivo de llegar a la COP31 con propuestas concretas.
El valor de este proceso está en aterrizar el debate global en soluciones prácticas. Esto incluye identificar barreras económicas y sociales, definir políticas e incentivos necesarios, apoyar a los países más dependientes de los ingresos fósiles y promover caminos diferenciados según las realidades de cada país.
En este contexto, la conferencia de Santa Marta puede desempeñar un papel estratégico como espacio político complementario para impulsar estas conversaciones. Aunque no forma parte del proceso formal de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, puede contribuir con propuestas sobre rutas legales, económicas y sociales para una transición justa lejos del carbón, el petróleo y el gas, además de visibilizar perspectivas y soluciones desde América Latina en una discusión clave para el futuro climático y energético global.
¿Por qué Colombia es un escenario significativo para esta conferencia?
Colombia, un país del Sur Global en América Latina, ha asumido un papel activo en el debate internacional sobre la transición energética y la protección de la biodiversidad, y ha promovido discusiones sobre cómo avanzar hacia economías más sostenibles.
Además, América Latina se encuentra en una posición única, ya que combina un alto potencial para las energías renovables con una persistente dependencia económica de los combustibles fósiles en algunos países. Esta dualidad hace que la región sea especialmente relevante para debatir cómo gestionar una transición que sea tanto ambiciosa como justa.