Medio centenar de vecinos de Quilicura se convirtieron en “servidores humanos” por un día para llamar la atención sobre el consumo de agua que gasta esta nueva tecnología, con una iniciativa inusual.
“¿Cómo hacer empanadas? ¿Qué es mejor: Viña del Mar o el Cajón del Maipo? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Cómo superar los miedos? ¿Cómo recuperar una relación dañada? ¿Cómo conocer a un latino emocionalmente responsable en Europa?”. Estas son solo algunas de las 25.000 consultas de cerca de una setentena de países -además de Chile-, como Alemania, México, Argentina, Paraguay, Brasil, Perú y Colombia, a las que respondieron medio centenar de vecinos de la comunidad chilena de Quilicura, emulando a chatbots de inteligencia artificial.
Durante 12 horas, los vecinos se convirtieron en “servidores humanos” y resolvieron estas cuestiones, basándose en las experiencias de la propia comunidad, y apoyándose en libros y otros recursos, para denunciar el consumo de agua que se emplea en el uso de la inteligencia artificial (IA), a través de la iniciativa Quili.ai.
“La herramienta desarrollada permite visibilizar una problemática invitando a ser parte de ello y a tener conciencia de la huella hídrica del uso irresponsable de la inteligencia artificial”, explica a DW Lorena Antimán, cofundadora de la Corporación NGEN, una organización compuesta por vecinos de la comuna, en su mayoría docentes, artistas y gestores culturales, que han impulsado esta original iniciativa.
“Es necesario que, como comunidad, actuemos para defender nuestro patrimonio natural, y que las vecinas y vecinos conozcan su entorno y puedan defenderlo”, dijo a DW Jorge Pacheco Ramos, residente de Quilicura.
Esa organización explica a DW que cada consulta a un chatbot convencional puede consumir entre 0,5 y 2 litros de agua, principalmente por el enfriamiento que precisan los centros de datos. Se trata de una cuestión que toca muy de cerca a la comunidad.
“Actualmente hay aquí seis centros de datos en funcionamiento, debido a los bajos estándares de exigencias de impacto ambiental, además de que se ha instalado uno de los mayores parques industriales de Latinoamérica”, critica en entrevistas con DW Jorge Pacheco Ramos, residente en Quilicura desde el año 2000.
Todo ello sucede en un enclave muy especial, con humedales: “Contamos con un gran humedal de 468,4 hectáreas, fraccionado en distintos humedales urbanos, ya declarados por el Ministerio del Medio Ambiente en 2021, y reafirmados en la segunda declaratoria del 2025. Se trata de O’Higgins, San Luis y San Luis Norte”, dice a DW Germán Salazar, gestor socioambiental.