La articulación público privada es el elemento clave en opinión de los expertos para lograr poner en el centro de la discusión pública la relevancia de incorporar criterios de resiliencia en la planificación, diseño e inversión en infraestructura pública.
Durante el conversatorio “Infraestructura resiliente: una necesidad ante eventos extremos”, organizado por el Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), el Colegio de Ingenieros y el Instituto de Ingenieros, se presentaron los datos del estudio elaborado por la gerencia de Estudios y Políticas Públicas CChC, que analiza los costos que deja en la infraestructura desastres naturales como temporales, vientos intensos, aluviones y marejadas, entre otros.
Este análisis plantea dos estados de la economía a nivel macro: con y sin capital resiliente. Se simula el impacto de las perturbaciones que puedan destruir o inhabilitar parte de la capacidad productiva de la economía. De esta manera se proyectan las consecuencias de los desastres naturales en los resultados macroeconómicos en el stock de capital agregado, en el PIB, en el consumo y en la inversión.
Según explicó el jefe de infraestructura de la gerencia de Estudios y Políticas Públicas de la CChC Pablo Easton, en ausencia de infraestructura resiliente, un evento asociado al cambio climático que provoque daños equivalentes a la inhabilitación del 2% del stock de capital productivo podría reducir el crecimiento tendencial de la economía en aproximadamente un punto porcentual. Aunque en términos monetarios el desastre simulado representa la mitad del impacto económico ocasionado por el terremoto del 27 de febrero de 2010, la simulación concentra el efecto exclusivamente en la destrucción de capital estratégico, lo que genera un impacto proporcionalmente mayor sobre el producto de largo plazo en comparación con la experiencia del mencionado sismo.
Si el PIB se contrae, significa que cae el consumo del sector privado, retrocediendo un punto porcentual en el mediano-largo plazo. El deterioro de la demanda se alinea con un retroceso de aproximadamente 2 puntos porcentuales en el crecimiento de largo plazo de la inversión agregada.
La conclusión de este análisis demuestra que un evento catastrófico asociado al cambio climático, tiene el potencial de reducir el crecimiento de una economía sin infraestructura resiliente, pudiendo incluso afectar el crecimiento de largo plazo en la inversión agregada.
Perder un punto en el crecimiento tendencial del PIB significa una pérdida económica de 3,3 millones de dólares anuales. Este cálculo se basa en una condición base, pudiendo aumentar las pérdidas en caso de eventos que tengan mayor intensidad.
La directora nacional de Senapred Alicia Cebrián, valoró la presentación y aseguró que “la resiliencia en general, y la infraestructura en particular, son temas que necesariamente requieren de respuestas multisectoriales para garantizar que sean eficaces, sostenibles y que tengan una aplicación universal. Esta situación de la resiliencia en general, obviamente, desafía la gobernanza tradicional de la infraestructura, que en general tiende a ser bastante robusta en lo sectorial, pero que no necesariamente es tan robusta, sino más bien es frágil y un poco discontinua en la articulación sistémica”.
Catalina Fortuño, directora del Instituto para la Resiliencia ante Desastres (ITREND), explicó que, según estudios internacionales, entre 2015 y 2023 más de 92 mil unidades de infraestructura crítica resultaron afectadas a nivel mundial por diversas catástrofes, lo que convoca a que los países se anticipen, prevengan y planifiquen para evitar daños mayores. Así, dijo, se deben tomar medidas como la mitigación, preparación, respuesta y recuperación.
En tanto, el presidente del Colegio de Ingenieros Hernán de Solminihac, en su intervención alertó sobre el desafío y la importancia de considerar la evaluación social cuando se piensa en mejoras de resiliencia en una infraestructura “si no mejoramos la evaluación social sólo incluimos los costos y no los beneficios, entonces al incluir los costos obviamente no sale rentable y por lo tanto no se puede hacer, entonces yo creo que es interesante hacer ese análisis de hacer esas mejoras significativas en la evaluación social que incluya también los beneficios de la resiliencia y ahí yo creo que podemos hacer cosas importantes que nos permiten realmente avanzar en esa línea”.