“Desde Santa Marta no miramos desde lejos, estamos participando activamente en un mercado que conecta a quienes deben compensar emisiones con proyectos capaces de generar reducciones certificadas. El proyecto Santa Marta Landfill Gas, reconocido dentro del Sistema de Compensación de Emisiones, demuestra precisamente ese punto. A partir de la captura y valorización del biogás generado en nuestro relleno sanitario, transformamos un pasivo ambiental en una oportunidad concreta”.
Hablar de sostenibilidad en la gestión de residuos implica trabajo responsable, gestión rigurosa y compromiso permanente. Significa operar haciéndose cargo de los desafíos ambientales, sociales y logísticos de una actividad compleja, transformándolos en soluciones concretas que generen valor para las personas y el país.
En Santa Marta lo entendemos así. Por eso, participar nuevamente en el reconocimiento del Ministerio del Medio Ambiente a las empresas que han sido parte de los procesos del Sistema de Compensación de Emisiones no es solo una distinción institucional. Para nosotros es una señal clara: el trabajo técnico, sostenido y responsable que venimos desarrollando en torno al biogás tiene un valor ambiental medible y verificable.
En el primer proceso, correspondiente al año 2024, logramos transar más de 400 mil toneladas de CO₂ equivalente en el marco del Impuesto Verde. En este segundo periodo, correspondiente al año 2025, tranzamos cerca de 277 mil toneladas de CO₂ equivalente. Esas cifras no son un dato accesorio. Representan nuestra capacidad de poner en el mercado reducciones reales de emisiones y aportar, desde nuestra industria, a un mecanismo que permite avanzar en la descarbonización con trazabilidad, eficiencia y sentido práctico.
Esto tiene un valor estratégico evidente. Hoy las empresas necesitan demostrar que sus decisiones operacionales están alineadas con estándares ambientales cada vez más exigentes. Y en ese escenario, desde Santa Marta no miramos desde lejos, estamos participando activamente en un mercado que conecta a quienes deben compensar emisiones con proyectos capaces de generar reducciones certificadas.
El proyecto Santa Marta Landfill Gas, reconocido dentro del Sistema de Compensación de Emisiones, demuestra precisamente ese punto. A partir de la captura y valorización del biogás generado en nuestro relleno sanitario, transformamos un pasivo ambiental en una oportunidad concreta.
Esto importa porque la gestión de residuos suele ser observada solo desde su dimensión más lineal: recibir, disponer y gestionar. Pero la industria tiene un rol mucho más amplio. Podemos capturar gases, generar energía, reducir emisiones, activar certificados y aportar a instrumentos económicos que ayudan a que la acción climática avance con resultados concretos. Esa es la conversación en la que queremos estar, porque entendemos que también es parte de nuestra responsabilidad operacional.
También es relevante que el mercado de compensación se esté diversificando. En sus primeros años tuvo una fuerte presencia de proyectos de energías renovables tradicionales, pero hoy incorpora con mayor claridad iniciativas vinculadas a residuos, biogás y electromovilidad. Esa diversificación es una buena noticia para Chile, porque la transición ambiental no se resuelve con una sola tecnología ni con un solo sector. Se construye sumando capacidades distintas, desde territorios distintos y con industrias capaces de hacer bien su trabajo.
Para Santa Marta, haber transado esas toneladas de CO2 mencionadas anteriormente, no es solo un resultado comercial. Es una validación de una forma de operar. Nos confirma que cuando existe inversión, tecnología, cumplimiento y visión ambiental, la gestión de residuos puede convertirse en una pieza relevante dentro de la estrategia climática del país.
Ese es el punto que queremos instalar: los residuos también son partícipes de la solución ambiental. No basta con hablar de economía baja en carbono desde sectores más visibles o mejor valorados públicamente. También debemos mirar a las industrias que trabajan con los desafíos más difíciles, porque muchas veces ahí están las soluciones más concretas.
Nuestro compromiso es seguir participando en este sistema, aumentando la eficiencia de captura y quema de metano a gran escala, fortaleciendo la trazabilidad de nuestras reducciones y demostrando que una operación ambientalmente responsable puede generar valor para las empresas, para los territorios y para el país.
Porque compensar no es esconder el impacto. Es reconocerlo, gestionarlo y transformarlo en una contribución verificable. En Santa Marta, entendemos la sostenibilidad como una práctica concreta: que se mide, se certifica y se implementa todos los días.